Con la aparición de la primera estrella, la comunidad judía empezó a celebrar ayer el año 5780 del calendario hebreo, festividad que se extenderá hasta el martes y convoca a las familias a reunirse para revisar los orígenes y los propios actos.
El año nuevo judío conmemora, según la tradición, a la primera pareja humana en el contexto de la creación del universo. Se trata de “una fiesta universal que celebra a la humanidad”.
Durante la celebración, en la mesa de amigos y familiares no faltan el pan, el vino, la luz, la cabeza de pescado y la manzanas con miel, además de los knishes, falafel, bohíos de verdura, pleztalej con pastrón, entre otras comidas típicas, que pueden variar según el origen ashkenaz (alemán) o sefardí.
El nuevo año judío tiene cuatro acepciones: Rosh Hashaná, que refiere al día de la creación; Iom Ha Din, que se basa en la idea teológica de que mujeres y varones son juzgados por sus acciones; Iom Ha Zikarón, que remite al recuerdo del propio ser y Iom Truá, que alude al despertar de la apatía para asumir las propias elecciones.
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